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Tu lista mágica para Navidad y Reyes

Llegan las Fiestas y las cuentas sorprenden tanto como los renos. Muchos salen de último momento a comprar los regalos y no reparan en gastos. Aquí trataremos varios temas:

  • las compras impulsadas por la emotividad de las Fiestas
  • la presión que ejerce el tiempo de descuento con la llegada de Papá Noel y los Reyes
  • la llegada del resumen de tu tarjeta de crédito, momento en el cuál sólo deseas escapar bien lejos y olvidarte del despilfarro efectuado.

Primero intentaremos racionalizar los consumos de esta época. Este tipo de compras comienzan en noviembre, con campañas de marketing como el Black Friday, Cyber Monday y cuanta publicidad comienza a florecer desde los sitios más inhóspitos como flores en la primavera. Allí, es donde necesitamos aplicar un primer filtro, coger un papel, un lápiz y hacer una lista de todas las personas a las que queremos hacerles un regalo, incluidos nosotros mismos. Debemos hacer esta lista en algún lugar tranquilo, sin presiones, influencias y demás condicionamientos. Luego, al lado de cada nombre deberíamos asignar un monto y, finalmente, sumar el total de nuestro gasto. Si ese monto es acorde con tus objetivos financieros, vas por buen camino. Allí, tendrás un buen punto de partida. Sobre todo, para sortear el segundo momento de la verdad, el 8 de diciembre, día de la Virgen. ¿Por qué? Pues ese día suele teñirse todo de rojo y verde, se arman los arbolitos de Navidad, suenan canciones navideñas por doquier y aún peor, la presión del espíritu festivo aparece en cada calle que recorremos con luces, decorados y promociones. Es inevitable que este entorno tan especial y comercialmente pensado al detalle e ideado a la perfección como si fuera un macabro plan, no influya en nuestras decisiones de compra. Pero mientras tengamos la lista mágica salvadora irá todo bien pues la magia de la Navidad puede encontrarse en cada detalle.

Un segundo aspecto a tener en cuenta para que la emotividad de la fecha no arrase con nuestras cuentas bancarias, es evitar que el tiempo de descuento hacia las compras se convierta en el minuto previo a una final mundial en donde debemos remontar un 3-2. El tiempo, más allá de la concepción que tenga cada uno sobre él, es un factor de presión en lo que a gasto se refiere. La presión que ejerza en nuestra compra dependerá del valor que le asignes a ese tiempo. Un ejemplo sería, si para mí es más importante resolver la compra de los regalos antes del 20 de diciembre, me veré presionada si el 19 de diciembre aún no he comprado nada. Allí es donde paso a tomar decisiones con un factor racional disminuido y genero gastos innecesarios. Si el tiempo apremia, compraré lo primero que me parezca adecuado para cada una de las personas en mi lista, sin prestar demasiada atención al precio. Ahora, si me encuentro a 10 de diciembre, probablemente no tomaré una decisión presionada por el factor “tiempo” sino más bien condicionada por el factor “dinero”. Y si a esto sumamos que ya contamos con una lista en donde habíamos asignado un valor de compra a cada persona sin estar influenciados por el entorno, mejor aún. Mi decisión será la más racional y, probablemente, la más sana para mis finanzas personales.

Ahora sí, llegó la hora de hablar sobre cómo conviene hacer esas compras. Además de controlar los montos a través de nuestra lista mágica, debemos utilizar dinero del que ya disponemos de antemano para estos regalos. ¿A qué nos referimos con esto? A dinero en efectivo o a lo sumo que salga directamente de tu cuenta bancaria a través de una tarjeta de débito. Traducido de otra manera: no debemos utilizar nuestra tarjeta de crédito para estas compras, debemos evitarlo bajo todo punto de vista. ¿Te preguntas porqué? Pues, hay muchas razones. La primera y principal es que deseo evitar que tengas que ir al cardiólogo al recibir el resumen de tu tarjeta. En segundo lugar, todas las tarjetas de crédito generan gastos al ser utilizadas: en concepto de impuestos, financiación o emisión de resumen. Todo esto puede llevar tus gastos navideños un 10% o 20% por encima de lo que hubieras gastado si hubieses pagado en efectivo. Y no digo un 70% u 80% pues asumo que no estas refinanciando deuda (rollover). En tercer y último lugar, evitarás sentirte condicionado a que llegue el resumen de la tarjeta para saber cuál será tu situación para el mes entrante. Tendrás mayor tranquilidad y certeza de tu situación financiera.

Ahora, ¿Qué podrías hacer para transformar en alegría este trajín definido por la emotividad de las compras, la escasez de tiempo y el sobre gasto con tarjeta de crédito? Imagina qué sucedería si ese dinero extra que debes abonar por todo lo que hemos mencionado, lo destinaras a generar ingresos extras. ¿Acaso no suena mucho mejor? Entonces, destina cada céntimo que estarías utilizando por una “compra emocional” “compra apurada” o “intereses de la tarjeta”, a tu cuenta de inversión. Este es un paso más en tu camino a lograr tu libertad financiera. El camino a generar ingresos pasivos y poner en forma tus finanzas para lograr aquello que deseas.

Éxitos y muy felices Fiestas!

 

 

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